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La vida es una sola

" Sintió en su boca el suave olor de la fiebre y lo aspiro como si quisiera llenarse de las intimidades de su cuerpo. Y en ese momento se imaginó que ya llevaba muchos años en su casa y que se estaba muriendo. De pronto tuvo la clara sensación que no podría sobrevivir a la muerte de ella. Se acostaría a su lado y querría morir con ella. Conmovido por esa imagen hundió en ese momento la cara en la almohada junto a la cabeza de ella y permaneció así durante mucho tiempo.... ....Y le dio pena que en una situación como aquella, en la que un hombre de verdad sería capaz de tomar inmediatamente una decisión, él dudase, privando así de su significado al momento mas hermoso que había vivido jamas (estaba arrodillado junto a su cama y pensaba que no podría sobrevivir a su muerte).Se enfadó consigo mismo, pero luego se le ocurrió que en realidad era bastante natural que no supiera que quería: El hombre nunca puede saber que debe querer, porque vive solo una vida y no tiene modo de compararla con sus vidas precedentes ni de enmendarla en sus vidas posteriores.No existe posibilidad alguna de comprobar cual de las decisiones es la mejor, porque no existe comparación alguna. El hombre lo vive todo a la primera y sin preparación. Como si un actor representase su obra sin ningún tipo de ensayo. Pero que valor puede tener la vida si el primer ensayo para vivir es ya la vida misma? Por eso la vida parece un boceto. Pero ni un boceto es la palabra precisa, porque un boceto es siempre un borrador de algo, la preparación para un cuadro, mientras que el boceto que es nuestra vida es un boceto para nada, un borrador sin cuadro."

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La oveja negra Italo Calvino Erase un país donde todos eran ladrones. Por la noche cada uno de los habitantes salía con una ganzúa y una linterna sorda, para ir a saquear la casa del vecino. Al regresar, al alba, encontraba su casa desvalijada. Y todos vivían en concordia y sin daño, porque uno robaba al otro y éste a otro y así sucesivamente, hasta llegar al último que robaba al primero. En aquel país el comercio sólo se practicaba en forma de embrollo, tanto de parte del que vendía como del que compraba. El gobierno era una asociación creada para delinquir en perjuicio de los súbditos, y por su lado los súbditos sólo pensaban en defraudar al gobierno. La vida transcurría sin tropiezos, y no había ni ricos ni pobres. Pero he aquí que, no se sabe cómo, apareció en el país un hombre honrado. Por la noche, en lugar de salir con la bolsa y la linterna, se quedaba en casa fumando y leyendo novelas. Llegaban los ladrones, veían la luz encendida y no subían. Esto duró ...

Pedaleo.-

Pedaleo. Voy cruzando el puente, sobre este rio que sale al mar, como estos ultimos tres dias, he ido a trabajar. Me levanto temprano escucho un poco de radio me labo los dientes tomo algo y salgo a la calle. El invierno comienza a golpear, asi que me abrigo. El camino es costero, voy paseando y viendo el mar que buye haciendo volteretas golpeando las piedras que pusimos nosotros, los hombres. Depende el dia, pero uno aqui es como un marinero, llevar la bici contra el viento y la lluvia es dificil y apasionante. Ella hace ruido y parece desarmarse de un momento a otro. Estos dias estoy bastante incomunicado se me ha rato la teve y no tengo internet. Casi todos los dias compro el periodico, es casi un acto involuntario mecanico, pero lo hago siempre. Vivo rutinariamente buscando aquello que rompa esto, pero no es facil ver las cosas con otros ojos.Esta semana he trabajado hasta mi dia de fiesta, asique he descansado menos que lo normal. Estos dias han pasado haciendo tramites devolviend...

Hacer fiaca

No hacer nada. Eso me gusta: son los momentos en que más jugo le saco a la vida. No porque los utilice para pensar demasiado, ni siquiera para dormir las horas atrasadas que –alguna vez– prometí recuperar. Tampoco porque me colme con demasiadas actividades, cuanto mucho una apacible bicicleteada si no siento mucho calor ni tanto frío. Me gusta, llanamente, por la capacidad que tiene el tiempo libre de conectarme con esas –pocas– cosas importantes. O, mejor dicho, de enrostrarme los elementos indecorosos de las otras horas, las demasiado abusadas.Es así: se asegura –¿quién? ¿el mandato de época?– que mientras más cosas uno realice, más feliz y orgulloso se va a sentir. Algunos, entonces, nos convertimos en robocops con agendas interminables, corremos a reuniones que sólo sirven para exhibir lo importante que es reunirse y nos quedamos sin aire respondiendo mensajes poco estimulantes. En breve: ocupados pero improductivos, repletos de trabajo pero incapaces de ponerle nuestra firma perso...