Pedaleo. Voy cruzando el puente, sobre este rio que sale al mar, como estos ultimos tres dias, he ido a trabajar. Me levanto temprano escucho un poco de radio me labo los dientes tomo algo y salgo a la calle. El invierno comienza a golpear, asi que me abrigo. El camino es costero, voy paseando y viendo el mar que buye haciendo volteretas golpeando las piedras que pusimos nosotros, los hombres. Depende el dia, pero uno aqui es como un marinero, llevar la bici contra el viento y la lluvia es dificil y apasionante. Ella hace ruido y parece desarmarse de un momento a otro. Estos dias estoy bastante incomunicado se me ha rato la teve y no tengo internet. Casi todos los dias compro el periodico, es casi un acto involuntario mecanico, pero lo hago siempre. Vivo rutinariamente buscando aquello que rompa esto, pero no es facil ver las cosas con otros ojos.Esta semana he trabajado hasta mi dia de fiesta, asique he descansado menos que lo normal. Estos dias han pasado haciendo tramites devolviendo libros y viendo el calendiario. Haciendo cuentas para el final del año.En algun aspecto estoy rehaciendo mi vida lejos de la anterior. Las cosas son lentas pausadas y laboriosas a veces impera la desesperacion. Pero me gusta este lugar del mundo. Poco a poco hago nuevas amistades y conozco nueva gente.Ayer discutia con la dueña del piso donde vivo, pero no valió de nada. No hubo mucha voluntad de ponerse de acuerdo. Parece que nadie quiere oir que nadie reflexiona y que aunque se argumenta cada uno se queda con su razón y listo. El dia a dia lo abarca todo los planes se cumplen poco a poco , pero tengo que mirar mas allá, sin sueños no se puede vivir.
La oveja negra
Italo Calvino
Erase un país donde todos eran ladrones.
Por la noche cada uno de los habitantes salía con una ganzúa y una linterna sorda, para ir a saquear la casa del vecino. Al regresar, al alba, encontraba su casa desvalijada.
Y todos vivían en concordia y sin daño, porque uno robaba al otro y éste a otro y así sucesivamente, hasta llegar al último que robaba al primero. En aquel país el comercio sólo se practicaba en forma de embrollo, tanto de parte del que vendía como del que compraba. El gobierno era una asociación creada para delinquir en perjuicio de los súbditos, y por su lado los súbditos sólo pensaban en defraudar al gobierno. La vida transcurría sin tropiezos, y no había ni ricos ni pobres.
Pero he aquí que, no se sabe cómo, apareció en el país un hombre honrado. Por la noche, en lugar de salir con la bolsa y la linterna, se quedaba en casa fumando y leyendo novelas.
Llegaban los ladrones, veían la luz encendida y no subían.
Esto duró ...